EL OLOR QUE ALGUNAS PERSONAS PERCIBEN ANTES DE LA MUERTE: QUÉ DICE LA CIENCIA Y POR QUÉ OCURRE

A lo largo de los años, muchas personas han afirmado percibir un olor particular en quienes atraviesan las etapas finales de la vida. Aunque este fenómeno suele generar inquietud y ha dado lugar a diversas interpretaciones culturales y espirituales, la medicina explica que no existe un “olor de la muerte” universal ni una señal capaz de predecir con exactitud cuándo ocurrirá el fallecimiento. Lo que sí puede suceder es que ciertos cambios físicos produzcan variaciones perceptibles en el olor corporal.

Uno de los principales factores detrás de estos cambios es la alteración del metabolismo. Cuando órganos como el hígado o los riñones pierden parte de su capacidad para eliminar toxinas, algunas sustancias pueden acumularse y liberarse a través del aliento, la piel o los fluidos corporales. Como resultado, pueden aparecer aromas inusuales que algunas personas describen como dulces, metálicos o simplemente diferentes a los habituales.

También influyen las modificaciones en la circulación sanguínea y el estado general del organismo. En pacientes con enfermedades avanzadas o movilidad muy reducida, la disminución del flujo sanguíneo hacia la piel y las extremidades puede alterar la temperatura, la humedad y la composición química de la superficie corporal. Estas condiciones favorecen cambios en el olor natural del cuerpo, especialmente cuando existen largos períodos de reposo.

La deshidratación y la reducción de la ingesta de alimentos, frecuentes en las fases finales de muchas enfermedades, también pueden contribuir a estos cambios. Cuando el cuerpo recibe menos líquidos y nutrientes, modifica la forma en que obtiene energía y elimina desechos, produciendo compuestos volátiles que pueden percibirse en el aliento o en el ambiente cercano. Estos olores no representan un riesgo para quienes acompañan al paciente, pero sí reflejan el deterioro progresivo del organismo.

Desde una perspectiva científica, estos cambios deben entenderse como el resultado de procesos biológicos complejos y no como señales sobrenaturales o predicciones exactas del momento de la muerte. Comprender este fenómeno con información clara ayuda a reducir temores y permite enfocar la atención en lo verdaderamente importante: brindar comodidad, respeto, acompañamiento y dignidad a las personas durante el final de la vida.